David contra Goliat. El valor de los Índices mediáticos frente a las Leyes de transparencia

David contra Goliat. El valor de los Índices mediáticos frente a las Leyes de transparencia

Se acaban de hacer públicos los resultados del INCAU 2016, el Índice de Transparencia de las Comunidades Autónomas que elabora Transparencia Internacional España, y a la luz de sus resultados debemos hacer, al menos, dos reflexiones:

1.- Las Leyes no hacen milagros

La primera, que las Leyes no hacen milagros. Ya sé que lo he dicho (y escrito) en innumerables ocasiones, pero lo cierto es que en este caso la evidencia es indiscutible. A tenor de la evaluación efectuada la CA “ganadora” ha sido el País Vasco, que ha obtenido el máximo resultado posible, 100 puntos. Sin embargo, hablando de transparencia, hay una característica que distingue al País Vasco frente a las CCAA competidoras y que, en un Estado de Derecho, debería haberla situado en inferioridad de condiciones: no tienen ley de transparencia.

A pesar de que, desde la aprobación de la Ley Estatal de Transparencia en el año 2013 las CCAA han entrado en una especie de frenesí regulatorio, aprobando leyes de transparencia por doquier y sobre temas conexos, esta misma semana los Diarios oficiales autonómicos han echado humo ( Ley 3/2016, de 30 de noviembre, del Estatuto de los Altos Cargos de la Administración de la Comunidad de Castilla y León, Ley 16/2016, de 9 de diciembre, de creación de la Oficina de Prevención y Lucha contra la Corrupción en las Illes Balears, Ley 8/2016, de 12 de diciembre, de modificación de la Ley 3/2005, de 8 de abril, de Incompatibilidades de Altos Cargos de la Administración de la Junta de Andalucía y de Declaración de Actividades, Bienes, Intereses y Retribuciones de Altos Cargos y o la aprobación de la Ley de Transparencia y Buen Gobierno de Castilla-la Mancha

Mientras tanto en el País Vasco continuaban con una labor ya iniciada hace mucho de hacer, hacer y hacer. El ejemplo de Irekia es sólo uno de los múltiples y destacadas iniciativas, de implantar cultura de transparencia, en cada actuación, en las pequeñas y en las grandes, con significativos avances en materia de participación ciudadana y gobierno abierto, consiguiendo que esta característica impregne el ADN de toda su organización.

2.- El poder de los medios

La segunda reflexión, es el poder de los medios. Porque aunque el valor intrínseco del INCAU debe reconocerse a TI España por su extraordinaria labor, el valor extrínseco procede de la fuerza que le da su elevada repercusión mediática. Sólo así se explican hechos como que, según describe la propia organización, en la evaluación provisional (Septiembre 2016) sólo dos CC.AA. disponían de un Canal anónimo de denuncias, y en el momento de hacer la evaluación definitiva (Noviembre 2016) la casi generalidad de las CC.AA. la habían ya creado en su web.  Y, en idéntico sentido, respecto a la información que publicaban sobre las vías de reclamación relacionadas con el derecho de acceso a la información, o la existencia de un canal electrónico de solicitudes, sobre los contratos menores, así como sobre las consultas y sugerencias ciudadanas, o los gastos de viaje del Presidente/a y Consejeros de las CC.AA., informaciones que muy pocas CC.AA. publicaban en Septiembre, y que casi todas publican ya desde el pasado mes de Noviembre.

Es decir, que frente a la “amenaza” de salir en la foto como una de las CCAA menos transparentes por estar mal posicionadas en el INCAU, de ser acusadas de opacidad, y de la utilización por la oposición política del resultado como arma arrojadiza, han puesto en funcionamiento toda la maquinaria de la administración para cumplir los requerimientos efectuados desde la evaluación provisional. Aunque hay que felicitarse por los avances que en esta materia suponen el INCAU y su positiva contribución a lograr unas administraciones más transparentes y abiertas,  a la vez debemos preguntarnos por qué no tienen esa misma eficacia las leyes que sus propios Parlamentos aprueban o las aprobadas por el Estado.

No obstante, dos matices. Las leyes no hacen milagros pero son necesarias, es decir, sí debemos disponer de un marco normativo que garantice un mínimo en cada organización  y que garantice los derechos de los ciudadanos a una mejor administración y a un mejor gobierno, a través de la transparencia, la participación y la rendición de cuentas. El segundo, que lo importante no es la foto del periódico, que está muy bien obtener un buen resultado y posición en el ránking de la transparencia, pero que la finalidad, una vez más, que los ciudadanos perciban esa transformación en la administración y los beneficios que, para ellos, se deriven de esa nueva administración.

Por tanto, buenas normas y más (mucha más) cultura de transparencia. Si el movimiento se demuestra andando, el gobierno abierto se demuestra abriendo los gobiernos, con acciones reales y efectivas, no sólo aprobando normas.

 

 

 

 

 

0 Comentarios
  1. Imagen de perfil de Rafa Ayala
    Rafa Ayala 4 meses hace

    Concha, de acuerdo con lo que expones. Dejo la reflexion siguiente: ¿No sería el momento de consensuar entre Administración, sociedad civil y organos garantes de la transparencia un sistema homogeneo de medición ?

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